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Bata y el Nasobuco

Bata y el Nasobuco

Bata y el Nasobuco

Hola Ariel. Te cuento que hace unos días, mientras esperaba mi turno en la barbería, entró un conocido del barrio y le pidió al Gilber, el barbero, una bata blanca prestada para hacerse pasar por médico y entrar a un hospital donde tiene un familiar ingresado. Ahí mismo me di cuenta que lo que hay con las batas blancas ya es un desprestigio total. Sin embargo, también me percaté de que si bien la bata ha perdido su abolengo, hay una prenda que ha subido como la espuma y ahora es de uso común, así que decidí dedicarle una crónica a la bata y al nasobuco.

Referente a la bata, te diré que antes una bata blanca era una prenda casi tan distinguida como un traje. Cuando querías dártelas de respetable te ponías tu bata blanca y caminabas por La Rampa dos o tres veces. Ponle el cuño que podías hacer toda una colección de miradas de admiración y hasta seguro que algún amor ibas a conseguir.

Sin embargo, sin demeritar ningún oficio, ahora bata blanca, además del médico, la usa el enfermero y el veterinario. Hasta ahí vamos bien, pero es que también la utiliza el barbero, el carnicero, el dependiente de la farmacia, los boleadores de Coppelia, en finnn. A todo el que no le han encontrado un uniforme le enganchan una bata blanca. Ya solo falta que la gente de Tu envío empiecen a traerte el paquete también con bata blanca. En otras palabras, de ser un símbolo de limpieza, en ocasiones se convierte en un concentrado de pelos, fango, sangre y cualquier otra cosa para la que la cojan. Vaya que se le ha perdido el respeto.

Por otra parte, hace unos años una bata blanca por lo general viajaba en carro. Pero ahora, lo mismo ves un médico con su bata en el asiento de su flamante Geely, que colgado en la puerta de un P14, y claro, la guagua es tierra de nadie. A ese mismo médico que en la consulta todos tratan con respeto y hasta se preocupan porque meriende y porque tenga frijoles en la casa, después en la guagua le fracturan una costilla y casi que lo lanzan por la ventanilla con bata y jaba de frijoles incluidas.

También hay médicos que usan la bata como una capa de torero para pedir botella. En este sentido hay que decir que el método funciona, pues la mayoría de las veces se van de la parada antes que yo. Pero también es verdad que si bien hay gente que los lleva porque le tiene consideración y respeto a los médicos (algo que yo comparto), también hay otros que solo lo hacen por tener una amistad en un hospital para el día que lo necesiten. De cualquier manera al pobre médico lo único que le importa es llegar a su destino y no le interesan las motivaciones de su benefactor y en eso la bata juega un papel importante para su identificación. Es ahí cuando la bata se convierte en un solapín honorario.

Es importante Ariel, tener en cuenta el estado de la bata y el momento. Si vas en una guagua a las 6:30 AM y ves a un médico con su bata blanquita como un coco y planchadita, tranquilo que no hay problema. Pero si por casualidad ves a ese mismo pobre doctor, montarse a las 5 de la tarde, todo sudado, con cara de cansado y con la bata hecha una servilleta, pon distancia que no hay un virus, hongo, bacteria u otra forma de vida patógena que no viaje en esa bata.

Un elemento a tener en cuenta, es lo que representa la bata en cada momento. Si estás esperando en una consulta y de pronto ves llegar a la bata, eso te da tranquilidad y satisfacción. Si te sientes mal en tu casa y de pronto llega una bata con el médico adentro, también te da una sensación de alivio. Aaah pero basta con que la bata vaya acompañada de un pantalón azul para que cunda el pánico. Tú quieres ver lo que es tropelaje Ariel ??? Bueno pues párate en una cola de un cuerpo de guardia de estomatología y que de pronto se corra la voz que el médico que está atendiendo tiene un pantalón azul, y es por lo tanto, estudiante. Cuando dicen, el próximooo, todos aquellos que estaba locos por entrar de pronto quieren cederle su lugar a otro. Cuando finalmente algún valiente se decide, los demás lo miran como quien va a dar su vida por el bien común. El colmo Ariel !!! Basta que haya una cola de pollo y se aparezca una bata blanca. Ahí mismo, esas caras bondadosas que aplauden todos los días a las 9 se transforman en odio de 1000 kilates y empiezan a gritar que vayan para lo último de la cola, que se dejen de descaro y que seguro que no son médicos nada que son batas prestadas para poderse colar. Es algo así como una relación de odio –amor.

Ahora vamos a entrarle al tema del nasobuco, mascarilla, tapabocas, barbijo o cualquiera de los nombres con que ahora mismo se le llama en todas las latitudes. Hasta hace unos meses muchas personas creía que solo la utilizaban los médicos. Incluso había quien pensaba que era solamente para engancharse en el cuello, bueno, todavía hay quien se lo cree. Ni los que tenían que usarlo lo utilizaban. Tú llegabas a cualquier comedor obrero de Cuba y la mujer que servía los frijoles le gritaba a la que servía el arroz, con el nasobuco en el cuello o en la cabeza, lo malas que le salieron las últimas uñas postizas que se puso. Mientras toda la saliva que salía de su boca caía sobre la comida que posteriormente otros pobres mortales habríamos de consumir.

Sin embargo, ahora mismo hasta los reyes utilizan su nasobuco sin ningún complejo, y hasta se dan clases por el televisor de como se hacen y se utilizan. A estas alturas, cuando no me lo pongo me siento raro. Me siento como cuando salgo a la calle sin calzoncillos. El colmo !!! la pequeña prenda ha adquirido tanta relevancia que ya hay países donde ha dejado de ser un medio de protección y se ha convertido en una señal de militancia política. Si usas nasobuco eres de un partido y si no lo usas eres de otro. Vaya que se convirtió hasta en un estandarte político.

En los últimos meses ya son millones de nasobucos los que han visto la luz. Al principio todos eran de 4 tiritas que te amarrabas por detrás de la cabeza, y la gente solo preguntaba si era de tres capas. Yo que aprendí a hacerme el lazo de los zapatos como a los 10 años, cuando tuve que entrarle a esos nasobucos, la mitad de las veces no me salía y la otra mitad me amarraba un dedo junto con las tiras. Para colmo, todos los días buscaba en internet si ya se había inventado la forma de poder respirar sin que se me empañaran los espejuelos.

Pero el tema ha ido evolucionando a una velocidad de espanto y ahora mismo el que no tenga uno de elástico para las orejas se siente fuera de onda. Incluso ya han ido apareciendo modelos hasta con swing. Nasobucos de boda, nasobucos de vestir, nasobucos combinados con la ropa. Todo un arcoíris de posibilidades. Sin embargo, la aristocracia de los nasobucos son los desechables. Que envidia ver a esas personas que utilizan los desechables Ariel !!! Los hay con formas que las personas parece patos, pero también los hay más sofisticados que se ajustan al rostro e incluso cuando hablan no ves a las personas tratando de ajustárselos. Hay que ver con la tranquilidad que vive esa gente. Llegan y no tienen que correr a lavar el nasobuco. Tampoco los ves preocupados por si hacen juego con la ropa o no. Esos nasobucos siempre están en onda. Te juro que estoy desesperado por chocar con una caja de esos para irme a presumir al malecón. Es como estrenar un par de zapatos !!!

A mí en lo personal los nasobucos me han servido de mucho. No solo porque no he enfermado durante estos meses de pandemia, sino porque también ya puedo ir por la calle cantando y hablando conmigo mismo sin riesgo de que nadie se percate y me dé por loco. También puedo bostezar sin tener que taparme la boca y lo mejor es que ahora a los que me caen mal les hago muecas en su cara sin que se percaten. Imagino que tal vez ellos también me las harán a mí pero bueno, que le vamos a hacer. En esta vida casi todas las carreteras son de dos carriles.

Bueno Ariel, para ir despidiéndonos por hoy, siempre que puedas, ayuda a los médicos, vayan con bata o no, y sobre todo, usa nasobuco que a veces podrá ser incómodo pero está demostrado que puede evitarnos sustos mayores.

Un abrazo del Dienteperro. Como siempre, desde la orilla. 

Sobre el Autor

El Dienteperro

Cubano de a pie, Habanero y Centro Habanero de pura cepa. Nacido hace más o menos 40 años, es padre, hijo, marido, hermano y amigo. Anda en la calle y conversa con todos. Amante de la naturaleza, las plantas y los animales. Lee mucho de todo, y gusta de la música, el baile y la comida criolla. Una persona que vive feliz en Cuba, ha hecho de todo, vive al máximo y enfrenta lo que traiga la vida con la sonrisa como arma.

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