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Cadenas invisibles

Cadenas invisibles

Cadenas invisibles

Desde que tengo memoria, se nos ha vendido a través de libros, películas, telenovelas, etc la típica historia de amor con final feliz. Ese juego de enamoramiento que provoca una liberación de hormonas que nos mantienen soñando despiertos/as. Sin embargo, sabemos que es algo que inevitablemente puede terminar de un momento a otro.

Cuando se termina una relación suelen existir al menos dos posibilidades. Por un lado, puede pasar que cada uno siga con su vida sin más, recordando de vez en cuando lo vivido, pero con la mirada puesta en una nueva búsqueda. Y por otro lado, puede suceder que comience una serie de idas y vueltas entre ambos que provoque una unión mediante cadenas invisibles.

Apego emocional

Cuando hablo de «cadenas invisibles» me refiero a ese apego que se produce por parte de alguno de los integrantes de la pareja. Suele suceder, y muy a menudo lamentablemente, que alguno quede aferrado/a a la posibilidad de que haya una vuelta más en la relación. Entonces comienza una serie de actitudes que nutren esa cadena y la van haciendo más fuerte.

El apego afectivo es una vinculación mental y emocional (generalmente obsesiva) a ciertas personas, que se origina en la creencia irracional de que ese vínculo o relación proveerá de manera única y permanente, placer, seguridad, autorrealización. Se piensa que es permanente porque existe esta idea del amor romántico de la cual hablaba al comienzo, de que es «para toda la vida» o «para siempre».

Se suele pensar que «no es posible la vida sin el otro/a». Y que no «podremos ser felices nunca más», ni alcanzar metas, ni sentirnos realizadas/os, si no estamos con esa persona, entre tantas ideas similares a éstas. Entonces, nos cerramos a otras ideas posibles, se vuelve una «rueda del ratón de la dependencia emocional». Nos sentimos incapaces de renunciar a esta dependencia por nosotros mismos.

Aflojando los eslabones

¿Qué implica lo contrario, es decir, el desapego emocional? Walter Riso es un gran referente en éste tema, y nos aporta que «el desapego no es desamor, sino una manera sana de relacionarse». No se trata de convertirse en una persona insensible o indiferente, ya que está en nuestra propia biología el poder tomar contacto y relacionarnos con otros.

Declararse afectivamente libre, dice Riso, es promover el afecto sin opresión. Distanciarse de aquellas cosas que son perjudiciales para el bienestar emocional y conectar más con la ternura. “Una cosa es defender el lazo afectivo y otra muy distinta es ahorcarse con él. El desapego no es más que una elección que dice a gritos: el amor es la ausencia de miedo”.

Se trata también de gestionar el temor al abandono que es considerada una de las cinco heridas del alma. Suele pasar que esas heridas, generalmente originadas en la infancia, se ponen de manifiesto cuando somos adultos en nuestras relaciones. La herida del abandono es una de las más recurrentes. Pensar en la soledad asusta, genera miedo, inseguridad, entonces se recurre al apego y a aferrarse a otra persona que me proporcione lo contrario.

Es de suma importancia, poder sanar esas heridas para poder transitar una vida adulta con más estabilidad y equilibrio emocional. Aprender a gestionar esas emociones que nos llevan a cargar con esas cadenas invisibles que nos atan a otro/a. Para aflojar esos eslabones e ir liberándonos poco a poco es necesario también, fortalecer nuestro amor propio y autoestima.

Derribar creencias

Además, es imprescindible poder derribar creencias que fomentan esta dependencia o apego emocional. Se generan una serie de Ideas para autoengañarnos y pensar que todo irá mejor. Así es que aparecen creencias en frases como: «Me quiere pero no se da cuenta», «Los problemas que tiene le impiden amarme», «Hay peores» o «No es tan malo como parece», entre otras.

Es como mirarse al espejo y decirnos «Miénteme, que te creeré». Hay cosas que no son negociables, y una es tu dignidad y valía como persona. Si estás en una relación donde aparecen algunas de estas creencias, déjame decirte que «ahí no es». El apego hace ver como normal algo que no lo es.

Por mucho tiempo, transité ésta etapa. Pensando en que todo cambiaría, en que si daba más me iban a amar nuevamente, o pensaba en que «por nuestras hijas debía aguantar y seguir». Hasta que dije «Basta para mí» y fue una de las mejores decisiones que tomé en mi vida. Nadie merece nuestro sacrificio a costa de nuestra salud mental y emocional. Hay casos peores donde hay violencia física y se pone en juego la propia vida. Si estás en esta situación, por favor, salí de ahí. Pedí ayuda.

Amor propio, el primer paso en la vida

La educación emocional es una deuda pendiente en la vida de las personas. Actualmente, es algo que se está impulsando desde distintos ámbitos, pero es algo que debiera existir en cada hogar. Cada pareja que piense en tener hijos debiera tener en claro cómo educar en emociones sanas. El amor propio es la base para no caer atados por estas cadenas invisibles del apego y la dependencia.

Considérate una persona valiosa, única, independiente. Llegaste sin nada al mundo más que con tu cuerpo y todo lo que contiene. Todo lo demás lo fuiste aprendiendo, ganando, perdiendo. Aprendiendo y aprehendiendo.

Recupera tu vocación. Busca autorrealizarte mediante aquello que amas hacer, es un derecho por solo haber nacido. Comparte tus talentos y fortalezas con el mundo. Abre el abanico de posibilidades, golpea puertas hasta que alguna se abra.

Todas/os nacemos para algo especial, seguramente cuando eras niña/o tenías mucha imaginación y soñabas con ser o hacer algo que te ilusionaba. Pero que quizás por la crianza o las circunstancias difíciles de la vida fuiste relegando para complacer a otros. Hoy es momento de que puedas retomar aquello que soñabas, puedes proponértelo como una meta a corto o mediano plazo depende lo que sea. Busca en tu interior aquello que te mueve, que te ilusiona, que te apasiona. Hazlo realidad.

Hay una frase que dice hay dos días importantes en la vida: uno es cuando nacemos y el otro es cuando descubrimos para qué. Hazte esa pregunta, en tu silencio, en tu momento de meditación. Y date cuenta, de que ninguna cadena invisible puede más que tu propia fuerza interior. Rompe esas cadenas y sal a comerte el mundo. Lo mereces.

#poradultossanosemocionalmente

Deby

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Sobre el Autor

Débora Quilaqueo

Humana, Mujer, Mamá, Life Coach y Comunicadora. Fundadora de la Red Internacional de Mujeres Coach, un movimiento de mujeres coach para fortalecer y potenciar a otras mujeres. Transité una renovación como la del águila, era morir o volar a lo alto de una montaña para quitarme lo añejo y no útil y darme chance, después de un doloroso proceso, de poder seguir volando por más años.