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Carta al dinero

Carta al dinero

DINERO

Querido dinero te he culpado por, causar enfermedades, molestias, disputas, conflictos entre hermanos y familiares, de odio, muerte y destrucción.

De ser el provocador de guerras, de producir deudas y quiebras, de separar relaciones de pareja y amistades, de atraer a personas interesadas a mi vida.

Te he visto como el mal del mundo, la cochinada, la mierda, la porquería, la basura y un mal necesario; te he llamado poco o nada.

Menospreciándote y juzgando como caro o barato, te he dado rangos sociales, predilecciones para unos y sufrimiento para otros, te he victimizado y atacado, te he regalado y obsequiado.

He de haberte compartido y extraviado, te he perdido y cobrado, vendido y atesorado; te he llenado de sangre, te he odiado, te he señalado como culpable de muertes.

Acusándote de suicidios, homicidios, la caída de reinos, sin valorarte ni apreciarte en ningún instante.

He creído que tú no eras digno de mí, me veía superior a ti, pero igual me dolía no tenerte y sufría por poseerte; apegándome emocionalmente.

Te he atesorado, acumulado, ahorrado, codiciado, actuando con avaricia, de forma tacaña para no liberarte de mí.

Te he dado un papel de importancia en mi vida, siempre buscándote por necesidad y carencia.

Hoy, aquí y ahora, reconozco que me he equivocado, que te he tratado con crueldad y venganza, cuando no has satisfecho mis caprichos.

Te he amado interesadamente cuando me ha sido conveniente.

Tú eres igual a mí, hermoso, una energía llena de vida y bondad, solo estaba equivocado mirándote con ojos de maldad y vanidad.

Te pido disculpas y me perdono por haberte juzgado y maltratado de diversas formas.

Me perdono, ambos somos inocentes, espero que no me temas y con amor retornes a mí.

Doy gracias porque ahora llegas con alegría y abundancia a mi vida.

Me alegro por recibir, te amo, te aprecio, estimo y valoro.

Te acepto tal y como eres, un Ser inocente, útil, que con amor quiere servir al propósito divino y a la voluntad de Dios.

Quito los juicios que te hice, te libero de toda culpa; te doy gracias por esta experiencia de amor y te libero al reino de los cielos junto a nuestro padre Dios.

Me permito y acepto que llegues a mi vida, te recibo con los brazos abiertos, con las manos abiertas; con las cuentas bancarias disponibles para tu regreso.

Eres bienvenido a mi vida, soy digno y merecedor de ti como tú eres digno y merecedor de mí.

Te acepto sin importar y juzgar tu procedencia, sea de fuentes conocidas o desconocidas, todos procedemos de Dios.

Te honro y agradezco que llegues a mí, soy feliz y estoy en paz, la felicidad, la paz y la vida no dependen de ti; están en mí y las celebro en este instante de mi vida.

Amo la vida que vivo y amo todas las vivencias que he experimentado junto a ti.

Gracias, hermoso dinero, por retornar a mí y permitir realizar los diversos intercambios que ocurren a cada instante; para darle fluidez constante a tu energía sin estancarte.

Gracias, con amor desde un Ser a otro Ser.

 Pablo César Pastor Guerra

1 Comentario

  1. Norma Rodríguez

    Muy hermoso, gracias por compartir ???

    Responder

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Sobre el Autor

Pablo Pastor

Llevó por nombre Pablo César Pastor Guerra, profesional en ingeniería de producción animal, nací y crecí en Venezuela y a los 32 años emigré a Chile, iniciando una nueva experiencia de vida, dejando atrás todo lo conocido y agradeciendo todo el porvenir y lo nuevo por conocer. Ejercí como profesional del rubro agropecuario en diferentes roles en el área laboral y actividades de consultoría y gestión empresarial. Actualmente resido en Chile, en la Región de Los Lagos, Comuna de Puerto Montt.....