De carne somos…
De carne somos…

De carne somos…

Los seres humanos cargamos sobre nuestras espaldas una historia personal. No existe posibilidad de que alguien no tenga pasado. Y es en base a él, y lo que hemos aprendido que vamos por la vida accionando en función de ello. Sabemos que somos seres sociales, y que estamos todo el tiempo en interacción. Cocreamos relaciones en los distintos ámbitos de nuestra vida. Ahora bien, en esas relaciones, ¿Somos responsables afectivamente hablando?

¿Somos lo que decimos o somos lo que hacemos?

Las relaciones se sostienen sobre una base fundamental: comunicación y confianza. Ambas coexisten, no puede haber una sin la otra. Y para demostrar esto, les voy a contar una pequeña historia. Hace poco se conocieron dos personas en donde esto de la comunicación y la confianza se dieron de una manera increíble. Son esos casos en que las personas sienten que se conocen de toda una vida.

Fueron construyendo una relación en la que una de ellas decía no querer una relación, ya que tenía otros planes y no podía ni quería dedicar tiempo. Sin embargo, con el correr de los días, fue realizando acciones que contradecían lo antes dicho. Mensajes a diario, videollamadas con conversaciones de horas, mucha apertura y vulnerabilidad para una relación que fue creciendo.

Obviamente, quien recibía toda esta atención y muestras de interés fue también recibiendo y dando lo mejor de sí misma, hasta inevitablemente enamorarse. Dicen que no hay mayor cobardía que despertar el amor en una persona sin tener intenciones de amarla. Y aquí es donde entra el concepto de responsabilidad afectiva.

¿Qué es la responsabilidad afectiva?

La responsabilidad afectiva significa tener presente que todo acto tiene sus consecuencias y uno debe hacerse cargo de ellas. En este sentido, implica que si uno está en una relación, todo acto que realice va a tener una consecuencia en esa persona. Y esta responsabilidad se basa en el consenso, cuidado y diálogo sobre los sentimientos y emociones que surgen en una relación.

En el caso que nos ocupa, no es responsable generar emociones y/o sentimientos en la otra persona si no se tienen reales intenciones de apostar a esa relación. Y debiera haber una coherencia entre lo dicho de antemano, y las acciones que devinieron después. Cada vez que se realizan este tipo de acciones, que tienen un sesgo de manipulación por detrás, se corren riesgos de lastimar emocionalmente.

Nadie tiene derecho a impactar de esa manera la vida de otro/a. ¿Cuál es el motivo que lleva a actuar de esta manera? ¿Qué se quiere conseguir diciendo una cosa y haciendo otra? ¿Para qué? Son preguntas que hay que pensar antes de continuar con algo que se puede salir de las manos. Escudarse en «somos adultos» o «vos tenés que dejarte fluir» son excusas y artimañas para no hacerse responsable del daño emocional que generan esas acciones.

¿Qué implica ser responsable afectivamente?

Antes de continuar haciendo crecer una relación, darse el tiempo de pensar ¿Cómo quiero relacionarme con la otra persona? y ¿Hasta dónde podría impactarle lo que diga o haga?. Y no sólo transparentar cuáles son las verdaderas intenciones, sino también mantener una coherencia. La honestidad es un gran valor que colabora en este sentido, para poder tener relaciones más sanas y transparentes.

Otro de los valores a tener en cuenta es el respeto. Pensar en que la otra persona es un ser que merece cuidado, respeto, empatía. Y sobre todo si esa persona está abriendo su corazón después de haber tenido experiencias no gratas. No solemos mostrarnos vulnerables ante cualquier persona. Por eso, es fundamental darle valor a esa apertura del otro/a.

Cómo llevar a la acción esta responsabilidad

Cómo decía antes, la comunicación es uno de los pilares de las relaciones interpersonales. Poder comunicar lo que siento, de forma asertiva, como por ejemplo: «Esto que me decís me hace sentir de tal manera», «No me siento cómodo/a cuando haces esto», «¿Algo de mí te molesta? Podemos hablarlo», etc. Venimos de tiempos en los que todo era callar y no decir. Por suerte, estos paradigmas de guardarse todo van cayendo y hoy es posible tener este tipo de conversaciones.

La responsabilidad afectiva también tiene que ver con la gestión emocional y el poder identificar el origen de nuestras emociones. Es importante también, poder establecer límites, hacer acuerdos en base a éstos y comunicárselos mutuamente. Además, buscar una coherencia y ser consecuente con lo que se pide y con lo que se da; con lo que se dice y con lo que se hace. Y poder reconocer cuando nos equivocamos, tomar esos desaciertos como oportunidades de aprendizaje y crecimiento.

«De carne somos»…y de emociones también

Ser responsables afectivamente no evitará que sigamos encontrando personas que puedan no serlo con nosotros. Es decir, no nos salvará de volver a repetir experiencias de dolor emocional nunca más. Sin embargo, nos servirá de base para gestionar de una mejor manera nuestras emociones en nuestras relaciones presentes y futuras.

También, tener en cuenta esto, nos ayudará a desarrollar la empatía y la asertividad a la hora de entablar una relación. Y son elementos claves para nuestro propio desarrollo y estabilidad como personas. El amor, no justifica todo. Por eso, donde sientas que no se valora o no se respeta tu ser, es mejor emprender la retirada y dejar ir. Puede doler mucho el hecho de que no se dé lo que esperabas, pero más duele perder el amor propio y el valor personal.

Los seres humanos somos de carne, y de muchas emociones. Sentimos, pulsamos, vibramos. Y ante todo debemos ser responsables afectivamente con nosotros mismos. Y así, estar listos una vez más para colaborar en la construcción de una relación con un otro/a. No se trata de ser individualistas o recluirnos a la eterna «soledad», sino de no ceder en lo que quiere la otra persona por el sólo hecho de estar.

Hablar de responsabilidad afectiva no es cargar al otro con la culpa por si uno sale dañado, sino también entender que se trata de algo que se construye. Una buena pregunta para hacerse es: ¿Cómo me sentiría si me hicieran lo mismo que le estoy haciendo a la otra persona?

Con amor,

Deby Q.

#poradultossanosemocionalmente

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2 Comentarios

  1. Fabi

    Muy bueno el artículo Deby!!!! Comunicación, asertividad, empatía y responsabilidad.
    Me los anoto para mi próxima relación!!
    Gracias!!

    Responder
  2. Débora Quilaqueo

    Así es, para tener en cuenta!! Muchas gracias por tu comentario, me reconforta saber que es de utilidad. Abrazo!

    Responder

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