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La Música Enseña Yoga y Hace Meditar.

La Música Enseña Yoga y Hace Meditar.

Ante todo, apreciado lector te aclaro que no se trata de un artículo sobre mantras.

 Estaba yo escuchando una de las canciones de “mi época”, que tanto me gustan. En ese caso My Sweet Lord de Georges Harrison. Obviamente se trata de un canto al Señor, en el que, con sus geniales guitarra y palabras, además de calificarlo de dulce, le dice que desea verlo, conocerlo, ir y estar con Él, pero que ello toma mucho tiempo, mientras el coro le dedica un devoto Aleluya. Quizás ese sea el origen o, al contrario, de la oración “Quiero conocerte Señor”.

Hasta ese momento el oyente podría adjudicar esa letra a cualquier credo, pero entonces Harrison evidencia su deriva hinduista, y su letra comienza a incluir trozos de potentes mantras del hinduismo, precedidos todos de la invocación “My Lord”, como “Hare Krishna”, “Hare Hare”, “Krishna Krishna”, “Hare Rama”, en medio de Aleluyas, “Gurur Brahma”, “Gurur Vishnu”, “Gurur Devo”, “Maheshwara”, “Gurur Sakshaat”, “Parabrahma”, “Tasmayi Shree”, “Guruve Namah”.

 Insisto, siempre me gustó esa canción, por su espiritualidad, pero hasta hace unos años en que comencé a estudiar las filosofías hinduistas, no conocía el alcance ni el significado real de esas palabras o invocaciones. En conclusión, ahora me gusta más (jeje), y ello me indujo a explorar un poco más las canciones de aquellos tiempos, y les aseguro que es un viaje maravilloso.

Por ejemplo, siguiendo con Harrison, su canciónGive Me Love pide paz y amor en la tierra. Clama por luz o iluminación y vida y ser liberado, es decir, mantenido fuera del Sansara o rueda de las reencarnaciones, en el Karma Yoga, para desde la práctica plena del Raja Yoga, pueda entonces alcanzar el Samadhi. Es realmente una súplica fervorosa.

Y yendo a la fuente, como quien dice, es magnífica la profundidad filosófica de la canciónAcross The Universe, de los Beatles, que refiere como las palabras fluyen indeteniblemente, desvaneciéndose en el universo, mientras la tristeza y la alegría te poseen y acarician, y comienzan a entonar el mantra Jai Guru Deva Om que es la presencia infinita de la Divinidad en el universo, y el agradecimiento al maestro. El contenido poético de esta canción evoca el descubrimiento de la meditación, que es el sentirse uno con el universo.

Luego encontramos la canción Here Comes The Sun, también de los Beatles, que anuncia que el sol llega y, como no puede ser de otra manera, todo está bien. Un verdadero sentimiento de saludo al sol o Surya Namaskar, que aprecia las sonrisas aparecer como resultado de la claridad (la iluminación, la liberación). Además, haciéndose eco del principio de impermanencia (todo pasa), nos recuerda que en cada día hay una puesta de sol y también un nuevo amanecer, y nos sugiere no perdérnoslo.

Solo te invito a ponerle mucha atención a las canciones que oigas, escuchando con detenimiento el significado filosófico de aquellas letras que tu conocimiento lingüístico te permita, o cuya traducción fiel puedas conseguir. Por supuesto que los ritmos, melodías y estilos musicales influenciarán tu interés, y una vez que ello se concrete, a más de disfrutar los sonidos, descubre también lo que en el fondo desean sus compositores e intérpretes hacerte ver.

En mi artículo anterior descubrí el principio de impermanencia en la canción “La Vida es un Carnaval” de Celia Cruz, pero no todo es salsa y rock, el universo es infinito en todo sentido y en todas las perspectivas, y solo espera que cual río al mar, te conectes definitivamente con El.

 Entonces recordé a Facundo Cabral, quien fuera ciertamente influenciado por Krishnamurti, y a quien tuve la dicha de escuchar en vivo en mis años de estudiante universitario, y su canción No soy de aquí, ni soy de allá, en la que se reitera a quien lo olvida que Dios, el Absoluto Universal, mora en tu interior y lo puedes ver a través de Ajna Chakra: “…conocí a un anciano que a falta de inteligencia se le dio por ser muy sabio. Le pregunté por Jesús una noche al lindo viejo y ahí mismo le conocí, cuando me alcanzó el espejo”. Y hablando del Dharma, del actuar justo y sin apegos, dice: “…yo siempre elijo más que por mí, por mi hermano”. Ya sabes, siempre hacer el bien y evitar hacer el mal. La obra de Cabral es extraordinaria y para ello les sugiero escuchar su declamación No estás deprimido, estás distraído, que es un verdadero canto de amor a la vida.

Y finalmente, otro gran cantautor a quien también pude escuchar en vivo en aquellos años, el gran Joan Manuel Serrat, particularmente en su canción Caminante no hay camino”, que realmente nos reconduce al momento o instante presente, a ese aquí y ahora que tanto mencionamos los profesores de Yoga, cuando nos dice “Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino, sino estelas en la mar”.

Te invito entonces apreciado lector a gozar de esa búsqueda oyendo tus canciones favoritas y descubriendo muchas más, desde esta perspectiva filosófico-poética, y si te agradara compartir tus hallazgos mucho te agradeceré mencionarlos en los comentarios, que serán muy bien recibidos.

Afina tus oídos.

 

Alberto Blanco-Uribe

2 Comentarios

  1. Mariela

    Qué interesante información y acercamiento a esas canciones que nos gustaban y encendían el alma “por alguna razón” y que una nueva consciencia nos hace comprenderlas racionalmente…ya antes lo hicimos desde al alma. Me diste ganas de volver a escucharlas! Siempre con tu pluma clara y refrescante como riachuelo. Un abrazo y gracias

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    • Alberto

      Prima, no sabes con cuanto gusto recibo tu gratificante comentario. Es así, esa es la sensación. Me encanta haber podido encender esa chispita en tu interior y te hayas motivado a escucharlas de nuevo, desde un corazón mas sereno y comprensivo. Luego me contaras tu experiencia.
      De verdad gracias, adoro esa poética forma de referirte a mis leras: «Siempre con tu pluma clara y refrescante como riachuelo».
      Un abrazo enorme

      Responder

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Sobre el Autor

Alberto Blanco-Uribe

En mi quehacer de décadas, tanto en Venezuela como ahora en Francia donde vivo, mi compromiso siempre ha sido el acompañamiento en el proceso de aquellos a quienes puedo servir. Tanto en mi anterior profesión como abogado, como en mi continua ocupación como profesor e investigador, en temas de derechos humanos, de derecho ambiental, de paisaje y de patrimonio cultural, y particularmente en los vinculados al yoga y al bienestar en general, siempre he ofrecido una atención personalizada, volcado hacia la comprensión de lo humano, en busca de la calidad de vida y del equilibrio cuerpo, mente y espíritu......