Madre

Mucho se habla acerca de esta palabra. Si ser o no ser, si “madre hay una sola”, si es más o menos importante que…Es un tema que tiene muchas aristas, y controversias. Se cree por ejemplo, que la mujer, por el solo hecho de serlo y de tener la capacidad biológica para ello, debe ser madre. Es una creencia que ha estado arraigada desde casi siempre, y que incluso perdura hasta el día de hoy, dependiendo la religión o la sociedad.

Se considera a la mujer como una especie de “fábrica”, que debe reproducirse para continuar la descendencia. Sin embargo, hoy en día es uno de los temas que está en discusión. Desde que las mujeres comenzaron a alzar la voz y hacerse oír, muchas han puesto un freno a esta tendencia.

Ser o no ser, esa es la cuestión

Ser madre o no ser madre es la cuestión de fondo en esta ocasión. Quienes deciden ser, por elección, toman una gran decisión en su vida que implica responsabilidad, amor y cuidados. Y quienes deciden no serlo, están en todo su derecho de elegir qué quieren ser y qué hacer con su cuerpo, por supuesto.

Siempre pienso que se debería educar en inteligencia emocional a quienes deseen ser padres, ya que evitaríamos niños y futuros adultos heridos en sus emociones. Nadie nace sabiendo ser mamá o papá. De todas maneras, es algo que en parte es aprendido y aprehendido desde quienes nos crían. Allí ya podemos experimentar el cómo, de qué manera y el “deber ser” que trae cada familia.

Creencias, mandatos, patrones familiares se heredan y se repiten. Puede que siga así o puede que llegue algún integrante de la familia a romper con todo eso, y que comience a realizar su propio camino. Generalmente, en las familias, es llamado “la oveja negra”, por ser quien se distingue y finalmente, sale del rebaño.

Honrarás…

Una de las grandes creencias y mandatos religiosos es la que tiene que ver con esto de “honrarás a tu padre y a tu madre”. Lo que nadie dice o quizás esté en letra chica, es que ese “honrar” es válido cuando esa persona que decide traer al mundo a otro ser, es merecedor/a de esa honra. Y acá seguramente, entrará el juicio de cada persona que lea este artículo. Como yo también lo tengo, claramente.

Quien diga que no emite juicios acerca de sus progenitores, puede que esté alejado de la “verdad”. Cada persona lleva consigo su propia historia. Lo cierto es que, no estamos obligados a honrar más que a nuestra propia existencia. Agradecer por haber recibido la vida, y soltar ese peso de tener que honrar a personas que quizás no lo merezcan.

Al menos, como madre, yo les quito ese peso a mis hijas. No porque yo no lo merezca, sino porque ellas no merecen cargar con el peso de tener que cuidarme u honrarme por el resto de sus vidas. El amor puro es libre, no tiene peso, no carga culpas, no pone una mochila en la persona que ama. Y por amor, deseo que ellas sean libres de elegir.

Basta del “deber ser”!!!

Desde que nacemos, ya nos cargan con el equipaje del “deber ser”. ¿Cuántos sueños han muerto en nombre de ello? ¿Cuántas personas hay viviendo vidas que no eligieron? ¿Cuántas personas tristes, sintiendo frustración, impotencia por el “deber ser”? Hay quienes piensan que cuando venimos al mundo, elegimos a nuestros padres y nuestra familia.

Yo no estoy tan segura de ello, más me permito pensar y decir que no estamos obligados a atarnos a creencias o mandatos familiares que lo único que hacen es cortarnos las alas, impidiendo nuestro vuelo. Si eres padre o madre, te pido que reflexiones sobre esto. Deja que tu hijo/a haga su camino, acompáñalo, pero no le cortes los sueños. No lo condenes a una vida en la que no pueda tener elección y decisión.

Una vez leí una reflexión sobre que “la buena madre es aquella que se va volviendo innecesaria”. No se trata de abandonar a nuestros hijos/as a su buena suerte. Sino de que le enseñemos tanto y lo suficiente para que sean capaces de volar por sí mismos. Libres…libres como el viento.

Tal como decía Facundo Cabral: cuando me fui de mi casa , niño aún, mi madre me acompañó a la estación, y cuando subí al tren me dijo: éste es el segundo y último regalo que puedo hacerte: el primero fue darte la vida, el segundo, la libertad para vivirla“.

Con amor,

Deby Q.

#poradultossanosemocionalmente

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2 Comentarios

  1. Fabian

    Qué buen artículo!! Cuantos patrones tenemos incorporados. Y las madres más.aun.
    Gracias por compartirlo!!

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    • Débora Quilaqueo

      Gracias Fabi por tu comentario, así es, son patrones que podemos ir modificando si los hacemos conscientes.

      Responder

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