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PAUSA

PAUSA

Estoy segura que más de una vez nuestro Ser pide una pausa y más de una vez optamos por ignorarlo, un acto de inconsciencia antes que nada hacia nosotros mismos.

El ritmo frenético de la sociedad en la que vivimos nos conduce a llenar nuestra agenda a tope, llevándonos a desear inclusive que el día tenga más de 24 horas, porque son tantas las tareas “pendientes” que 24 no son suficientes.

Mientras tanto, esa segunda voz dentro de nosotros grita: ¡PAUSA!

Soy farmacéutica y trabajo de cara al público al menos 40 horas a la semana y quisiera decir que el consumo de ansiolíticos y antidepresivos ha bajado, pero lo cierto es que ha aumentado, peor aún, los prescritos cada vez son los más potentes (y por supuesto que mi experiencia es una mini muestra, pero dudo que el escenario sea muy diferente en una muestra que si sea representativa). Este tipo de prescripciones antes era para “los mayores” o “casos muy particulares”, resulta que ese esquema se salió de los esquemas. 

Me pregunto, si dejáramos de movernos en masa, y nos tomarnos el tiempo para hacer las cosas básicas de nuestro día a día como respirar, comer, dormir, conciliar nuestro tiempo en familia, desde la calma…tal vez esas estadísticas se revertirían un poco, ¿no?

¿Y si los horarios que tenemos para nuestros trabajos fuesen revisados? Porque todo o casi todo funciona en la misma franja horaria, por lo tanto, como si fuera poco literalmente estamos corriendo para llegar a tiempo, pero a tiempo a dónde y para qué. Todos los días como pescadillas mordiéndonos la cola.

Dónde queda nuestro tiempo para la PAUSA y para gozar de lo simple y esencial, lo bonito que nos hace humanos. Pareciera que corremos para llegar a la meta de deshumanizarnos.

Seguro que mientras lees esto te estas sonriendo, y no precisamente de alegría sino porque estas palabras resuenan contigo y cuánto daría porque no fuese así.

Sí, sé perfectamente que somos parte de esta sociedad, y qué cómo parte de ella ajustarnos a ciertas normas es necesario, pero pareciera que, en lugar de buscar un equilibrio, la cuerda se va tensando más y más apostando al caos y al colapso.

Ahora resulta que tomarse una PAUSA es imposible y hasta en las redes sociales debes notificarlo, pues corres con el riesgo de que pierdas seguidores en un instante. Lo más preocupante es que las personas entran en crisis por semejante estupidez (con todo el respeto). Somos mucho más que la cantidad de seguidores que tenemos. Hay un dicho que dice: quien me ame que me siga, es decir, el que verdaderamente sabe lo que vales (principalmente tú) te seguirá hasta el fin del mundo, inclusive en tus redes sociales, aunque decidas permitirte tomarte un tiempo de PAUSA.

No quiero sonar fatalista, más si realista, si quiero llamar a la reflexión de respetarnos y permitirnos el descanso, la pausa, la desconexión que es tan necesario para sumar al bienestar que nos regala calidad de vida.

Ciertamente los tiempos han cambiado y ahora nos ha tocado aprender a relacionarnos de otras formas y a través de otros medios , pero en mi opinión, desde mi sentir y experiencias, nada suple el calor de un abrazo, la vibración de una carcajada o una simple sonrisa, el intercambio de una mirada, el olor o el perfume con el que identificas a esa persona, compartir el silencio , un paseo tomados de la mano, amaneceres y/o atardeceres en compañía de tu soledad o con aquellos que amas , en fin, todo eso que nos hace sentir que estamos vivos, lo simple pero inmenso que tantas veces nos perdemos por movernos en lo que todo el mundo hace, porque es lo que está de moda.

Tomarnos un tiempo porque parar es necesario, para trabajar sobre la consciencia de aquello que nos acontece aquí y ahora, ser observadores de la historia que creamos día tras día y desde ahí, crecer, evolucionar, expandir nuestro Ser tanto como podamos, conectar con nuestra esencia.

Más meditación, no tienen por qué ser todas largas, profundas, pueden ser cortas, progresivas, paso a paso, pero sobre todo constancia y disciplina.

Más respiración, de la que tiene lugar en tu abdomen, profunda y completa, cada célula de tu cuerpo lo agradecerá.

Más alimentación saludable, todo aquello que nos da la Tierra, nos permite vibrar alto, ser más armoniosos y compasivos.

Más pensamiento positivo, co-crear, nos permitirá trabajar la química sabia de nuestro cuerpo liberando las hormonas del bienestar. Coherencia entre el verbo, palabra y acción.

Más buenas acciones hacia el prójimo, desde el corazón, con amor. Hacer el bien sin mirar a quien.

Si a todo esto le sumamos la práctica de asanas de forma consciente, tenemos como resultado un bienestar que nacerá del interior de nuestro Ser: ¡YOGA!

Haz de la PAUSA una prioridad en tu agenda, debería ser prescrita en todas las recetas médicas y debería ser un derecho humano.

¡Ah! Por supuesto, ¡RESPIRA Y SONRÍE! 

Con mucho amor 

Loredana Settimo

1 Comentario

  1. alberto blanco

    te conozco poco por no decir nada loredana pero cada vez que te leo coincido mas contigo desde aproximaciones completamente alejadas, cierto es que soy poco espiritual,per segun mi opinion y mi experiencia, comparto contigo el tema de ansioliticos y similares pero lo veo como algo que desencadena una sociedad en la que no prima el pensamiento individual o critico, al no saber aceptar la soledad como autoconocimiento y como bien dices el borreguismo dentro de la masa ,algo que siempre me costo entender fue la frase de ser egoista para poder ser desprendido, cuando estes a gusto contigo seras capaz de dar lo mismo, o es lo que entendi
    tambien opino que lo mas grave de todo esto es la perdida de empatia, el dar por el hecho de hacerlo, sin esperar nada a cambio, el materialismo que nos invade, la falta de valor de las cosa inmateriales pero me sorprende y me encanta la manera de aproximarse a estos temas desde posturas diferentes como tenemos, no me considero para nadas espiritual pero me encanta verme identificado en tantas reflexiones como te leo
    despues de la parrafada nada mas que seguir leyendote

    un placer siempre….
    disculpa si divago un poco, la falta de costumbre y toda mi admiracion para aquellos que dominais esto que es arte de comunicar….
    todo lo mejor para vos

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Sobre el Autor

Loredana Settimo

Soy Loredana Settimo, tengo 41 años, hija de italianos, nacida en Venezuela y desde hace 5 años resido en España-Valladolid. De profesión farmacéutica y en el variopinto universo de este sector, me especialice en Ciencia y Tecnología Cosmética, una de mis pasiones y que he tenido la oportunidad de disfrutar ampliamente en mi ejercicio profesional.